Obsesión Inofensiva Por El Cautivador Protagonista Masculino Capítulo 22

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Obsesión inofensiva por el cautivador protagonista masculino 

Capítulo 22

 

Después de todos los problemas y el esfuerzo Llewellyn finalmente había encontrado la manera de conocer a Rosenia.

 

El problema era que no podía hacerlo en forma humana Llewellyn, que se había convertido en un perro se bajó de un tren. 

 

La gente se asustó y gritó cuando un perro apareció inesperadamente por la entrada.

 

El perro era un perdiguero grande con un fino pelo platino brillante y ojos verdes brillantes.

 

“Un perro con ojos verdes…”

 

Algunos pensaron que era un poco extraño pero a pesar de todo, todos lo evitaron porque pensaron que podría ser la mascota de un hechicero.

 

En la ciudad sureña de Brindos gobernada por la familia Hill todos mantuvieron la cabeza gacha y evitaron a los hechiceros a toda costa si podían evitarlo. —Mira, ese perro…

 

—¡Mamá! ¡Mira ese perro es enorme! 

 

—¿No es un lobo?

 

—¿Qué clase de lobo es ese, no es acaso un perro perdiguero?

 

—Pero ¿Por qué el perro está solo? Creo que es el perro de alguien…

 

—¡Shh tal vez sea el perro de un hechicero!

 

La gente hizo silencio y abrió un camino para que el perro pasara como el mar rojo.

 

Llewellyn sintió una sensación de humillación al tener que caminar frente a tanta gente, pero corrió con paso firme con la idea de que podría volver a encontrarse con Rosenia.

 

Poco después Llewellyn llegó a la villa de la familia Hill.

 

La puerta de hierro negro todavía estaba bien cerrada y el viento de la villa olía a rosas frescas.

 

Cuando Llewellyn echó un vistazo dentro, el jardín de la villa estaba lleno de rosas carmesí como hace cuatro años.

 

Llewellyn corrió hacia la valla desierta esperando encontrarse finalmente con Rosenia.

 

Si su suposición era correcta, Rosenia pasaría sus vacaciones aquí todos los veranos.

 

Le amargaba pensar que Rosenia hubiera pasado el verano en esta villa durante los últimos cuatro años.

 

“¿Por qué no vine aquí más a menudo? ¿Por qué no acabo de enterrar ese recuerdo? El olor a rosas en ese entonces, la sensación de ardor ¿Por qué traté de olvidar lo?”

 

Independientemente, Llewellyn no podía cambiar el pasado…

 

Llewellyn se mantuvo a una distancia adecuada de la valla y dio fuerza a sus patas traseras, el sentimiento le era extraño como animal pero no era difícil de manejar… pensar en ello como una herramienta lo hizo más fácil.

 

(¡Ruido sordo!)

Dando un brusco salto con sus patas traseras, saltó la valla.

 

Fue tan fácil como esperaba ahora que era un perro todo lo que podía hacer era jadear, estaba seguro de que se habría reído si hubiera sido humano.

 

Llewellyn corrió como el viento entre los arbustos del jardín y se dirigió al banco blanco, donde conoció a Rosenia hace cuatro años.

 

Pero cuando llegó Llewellyn, Rosenia no estaba…

 

“¿Dónde podría estar ella?”

 

Llewellyn pensó que quizás Rosenia no estaba en ese lugar.

 

“Tal vez su hermano vicioso la tiene encerrada en la Torre de los Magos …”

 

Llewellyn vagó por el jardín, perdido en sus pensamientos… estaba desesperado por encontrar rastros del otro humano, no supo cuánto tiempo estuvo deambulando así.

 

Dando una vuelta por el jardín se dio cuenta de que era más grande de lo que parecía, dándose la vuelta su cola se movió mientras husmeaba alrededor de la villa.

 

«Si no hay nadie en la villa, entonces Rosenia realmente no vino aquí».

 

Llewellyn se sintió desinflado al pensar en ello, sintió una sensación de desesperanza cuando pensó. “¿No podré volver a verla nunca más?”

 

Su hermano parecía loco de muchas maneras, Llewellyn había escuchado el rumor de que Adrián apreciaba demasiado a su hermana pero no esperaba que fuera tan malo.

 

Adrián Hill era una persona que no le habría permitido vivir en ningún otro lugar que no fuera la Torre de los Magos y parecía que quería pasar toda su vida al lado de ella. 

 

Después del banquete real Llewellyn a quien se le impidieron todos los intentos de llegar a Rosenia, pensó.

 

“Realmente no hay una manera.”

 

Llewellyn que parecía un gran perro perdiguero con la cola en movimiento y gimiendo, en ese momento escuchó. —…¿Dónde está el perro?

 

Escuchó algo no muy lejos de aquí, era una voz clara y aguda.

 

«¡…!»

 

Con las orejas erguidas, enroscó la cola y se volvió hacia el ruido.

 

Debido a que Llewellyn se había convertido en un perro su vista era baja, pero la figura que tanto había estado esperando ver apareció en su camino.

 

Rosenia lo miró con su largo cabello rosa oscuro atado y colgando a un lado, parecía un hada con su vestido de muselina blanca con una cinta azul alrededor de su cintura.

 

Cada paso que Rosenia daba hacía él, el fino dobladillo de su vestido ondeaba ligeramente.

 

Llewellyn la miró inexpresivamente con la sensación de que el tiempo se había detenido y luego en el momento en que finalmente acortó la distancia y extendió la mano, él rápidamente se tumbó en el suelo y se dio la vuelta con la barriga hacia arriba.

 

Rosenia hizo una pausa, fue en ese momento que Llewellyn recuperó el sentido… “¿Qué estoy haciendo?”

 

Llewellyn se acostó y miró el cielo azul, el extremo de la cinta del vestido que parecía fundirse en el cielo y el cabello rosado de Rosenia que se balanceaban. «… Estoy actuando como un perro …»

 

Llewellyn sintió vergüenza, más cuando escuchó la risa de Rosenia.—Eres realmente gentil ¿No?

 

«…»

 

Llewellyn quería alegar que no era amable y que su cuerpo simplemente se había movido por sí solo, pero tan pronto como la mano de Rosenia tocó su estómago, se endureció como el hielo.

 

Con un movimiento constante de su estómago, se encontró incapaz de moverse en absoluto, fue una gran conmoción…

 

Llewellyn podía sentir vívidamente el suave toque de sus palmas y la calidez que irradiaba, la sensación de que le tocaran el estómago era tan buena que abrió la boca y jadeó sin darse cuenta.

 

Si pudiera ser tocado así todos los días, pensó que no le importaría vivir como un perro por el resto de su vida …

 

Sin embargo así Llewellyn no podría ser su amante, prometido, cónyuge o algo así.

 

Mientras fuera un perro, un perro era un perro al final.

 

“¿Debería convertirme de nuevo en un humano y revelarme?”

 

Por un momento Llewellyn sintió ese impulso, pero pensó que si de repente revelaba su identidad Rosenia huiría o llamaría a su hermano porque el Duque de Rasiane le había gastado una broma.

 

Eso sería aún peor… nada bueno saldría de encontrarse con Adrián Hill, finalmente Llewellyn decidió estar satisfecho con conocerla por ahora aunque fuera como un perro.

 

«Aunque soy un perro, podría acercarme poco a poco a ella… si revelo mi identidad ¿No habría menos impacto?»

 

Eso fue lo que decidió Llewellyn. —¿De dónde vienes? ¿Estaba abierta la puerta o hay algún tipo de agujero en la cerca?

 

A Llewellyn le pareció agradable la voz de Rosenia era alta como una campana clara, pero tan relajante como una melodía de piano relajada. 

 

Deseó que el tiempo se detuviera así… él la rodeó cuando se puso de pie, tocó suavemente el dobladillo de su vestido con la cola. 

 

Luego le lamió la mano y ella se río. —Pequeño sinvergüenza.

 

Rosenia no estaba enojada a pesar de que lo regañó dándole golpecitos en la nariz húmeda, tal era el privilegio de los perros.

 

Llewellyn pensó que sería seguro entrar y lamerle la cara a este ritmo, pero sabía que sería demasiado descarado llegar tan lejos sin importar cuánto pensara en ello.

 

Decidió mantener un poco de conciencia sin embargo, Llewellyn pronto lamentó esa decisión.—Rose…

 

Pensó para sí mismo, que ni siquiera pudo divertirse lo suficiente con Rosenia, sin embargó su hermano había aparecido. —¿Y este perro?

 

Adrián caminaba como si fuera la encarnación de la oscuridad… sus ojos rojos, temidos por la gente se fijaron furiosamente en Llewellyn.

 

“Quizás si es él…”

 

Conteniendo la respiración, pensó para sí mismo, el hecho de que Adrián pudiera descubrirlo.

 

—Ah, hermano ¿Llegaste tan pronto?

 

—¿Qué pasa con el perro? —Asintiendo con la cabeza, señaló al perro y volvió a preguntar como si no fuera la gran cosa, Rosenia miró al perro con una sonrisa brillante y respondió.

 

—¿No es lindo? Estaba en el jardín.

 

—¿Estaba en el jardín?

 

—Sí, debe haber un agujero en la cerca ¿O el hermano me trajo el perro?

 

—Mmm…—Como si Adrián lo encontrara inusual sus ojos rojos se entrecerraron en el perro mientras lo examinaba.

 

Aunque Llewellyn fingía ser un perro, se había preparado para cualquier emergencia. —Rose ¿Desde cuándo ha estado aquí?

 

—¿Eh?

 

—¿No tienes ya una bestia tonta a tu lado?

 

—Es diferente, eso es un familiar… esto es un perro.

 

Al escuchar en silencio la conversación entre los dos, Llewellyn sintió que la dirección de la situación se había vuelto terrible…Adrián parecía haberlo notado.

 

El hecho de que fuera un humano y no un perro, tal vez incluso el hecho de que fuera Llewellyn Rasiane, era una situación muy difícil.

 

Llewellyn se apresuró a juzgar que debía marcharse de aquí, sería muy incómodo ser atrapado por Adrián en la villa de la familia Hill.

 

Sin embargó Llewellyn apenas podía mover los pies, Rosenia estaba constantemente en su mente y no quería estar lejos de ella ni un segundo más.

 

Este bastardo de Adrián Hill, antes de que Llewellyn se diera cuenta estaba mirando a Adrián con furia.

 

Sin embargo cualquiera que lo viera lo encontraría extraño, porque el perro miraba repetidamente a Rosenia que estaba de pie junto a Adrián, era un acto que un perro normal no haría.

 

Adrián no se lo perdió, pensando que debía atrapar a esta persona sospechosa y repugnante disfrazada de perro, invocó el maná que tenía dentro.

 

“¡….!”

 

Llewellyn muy consciente del cambio atacó rápidamente a Adrián. “Este asqueroso se sobreestima a sí mismo …”

 

Justo antes de que el enojado Adrián pudiera usar su magia Llewellyn liberó su poder divino y lo golpeó, aprovechando la apertura rápidamente se escapó.

 

—¡Hermano, detente!

 

A sus espaldas llegó la voz de Rosenia deteniendo a Adrián, parecía haberse recuperado incluso después de haber sido golpeado directamente por el poder divino de Llewellyn.

 

“Ese hijo de puta.” En su mente lo estaba maldiciendo con todas las malas palabras que conocía como una flecha salió disparado de la villa.

 

Tan pronto como Llewellyn llegó a la estación se subió al tren sin problemas, el tren que lo transportaba pronto partió a gran velocidad.

 

No fue hasta tres o cuatro horas después que Llewellyn regresó sano y salvo al ducado de Rasiane.

 

Los criados que estaban muertos de miedo por la desaparición del Duque, se sintieron aliviados cuando regresó sano y salvo.

 

Llewellyn sintiéndose un poco culpable regresó a su habitación, se alegró de haber regresado sano y salvo… sin embargo la idea de que podría haber cometido un error nunca abandonó su mente.

 

Y efectivamente, su siniestro presentimiento se convirtió en realidad…

 

Desde ese incidente Llewellyn no pudo ni siquiera vislumbrar su precioso cabello rosa.

 

Llewellyn no pudo alcanzarla no importaba lo que intentara, el recuerdo le quedó grabado en su mente para siempre, el jardín de rosas y no pudo llegar a Rosenia Hill en absoluto por más que lo intentó.

 

Con el tiempo las estaciones cambiaron y volvió el verano, pero no hubo noticia alguna de Rosenia.

 

Ella no vino… fue fácil para él adivinar que su hermano no lo habría permitido.

 

“Ese bastardo de Adrian Hill.” Llewellyn que recitaba las palabras como una maldición, se desanimaba día a día. 

 

Se veía bien en la superficie, pero sus entrañas se estaban pudriendo… ya habían pasado más de dos años desde la última vez que vio a Rosenia.

 

Con la forma en que estaban las cosas, la ansiedad lo invadió ante la idea de que tal vez nunca la volvería a ver. “No, no puede ser.”

 

Llewellyn intentó desesperadamente encontrar un camino, pero la impenetrable seguridad de Adrián Hill no era algo que se atreviera a romper.

 

“De verdad, debería haberla secuestrado esa vez…” medio loco pensó Llewellyn en su estado.

 

“Cuando la conocí como un perro, debí haberme convertido en un humano y secuestrarla. Rose, Rose… Así la había llamado Adrián Hill, Rose su apodo era Rose…”

 

Llewellyn le llamaba por su nombre una y otra vez, pensó que si hacía eso ella parecería mágica frente a él… se estaba volviendo loco constantemente, pero solo unos pocos notaron el cambio.

 

Fueron los que lo acompañaron desde que era niño… su mayordomo, la niñera, el consejero y el comandante de los caballeros, solo aquellos cercanos a él lo notaron.

 

Lleno de una ansiedad que solo ellos conocían, el tiempo siguió avanzando y se fueron dos años de invierno y tres años de primavera.

 

La primavera se convirtió en verano y el verano en otoño.

 

Cuando cayó la nieve, las hojas muertas regresaron al suelo y el suelo se congeló…

 

A medida que los ríos y lagos congelados comenzaron a derretirse, brotaron ligeras hojas primaverales.

 

Habían pasado cuatro años desde aquel fatídico verano y finalmente había llegado una oportunidad.

 

Los ojos esmeralda de Llewellyn brillaron como un hombre que se hubiera levantado de la muerte.

 

—Adrián Hill va al mar del sur para investigar los recientes ataques de bestias, su hermana estará ahí… quizás la princesa se quedará en la villa de la familia Hill.

 

El Duque loco incapaz de demostrar la intención oculta detrás de la noticia, se regocijó cuando escuchó el informe del comandante….

 

Traducción: Miky 

Corrección: Jane Mondragon 

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